Corrí y corrí por toda la avenida para llegar a tiempo a coger el tren. Me había retrasado unos minutos porque estuve charlando. Mea culpa. ¿Pero cuánto me retrasé más de lo habitual, un minuto?
Llegué a la estación. Paso el bono por la máquina esa que tiene puertas automáticas. Las puertas se abren. El tren... Arranca y se va. Mis ojos se abrieron más que las puertas. Las puertas en respuesta se cerraron. Un viaje de tren tirado por la borda.
Me acerqué a la ventanilla. Le comento un tanto tenso al hombre que ahí trabaja que he pasado el bono por la máquina pero que justo el tren se ha ido, esperando que me diese un viaje para compensar el perdido.
"Haber llegado antes" me contestó borde.
¿Perdón? ¿"Haber llegado antes"? Grité. Grité que se notaba que se pasaba el día con el culo pegado a esa silla, grité que todos los días me tengo que dar veinte minutos de caminata a toda prisa desde el instituto hasta la estación, grité que llevo cogiendo el tren desde hace casi cuatro años para que luego no me hagan ni un maldito favor... Grité que no tenía vergüenza, que era un cabrón y otras lindezas por el estilo. Él ni contestó, se metió en su pequeña oficina, cual rata en su agujero. No sé si por ignorarme o por querer llamar a la policía para que se llevasen al loco. En toda la estación sólo había una chica joven, que se limitó a leer su cuaderno haciendo caso omiso de lo que sucedía a su alrededor. O eso, o estaba acojonada.
No me pude contener. No es propio de mí enfadarme, pero ante esa respuesta tan poco amable y comprensiva algo se adueñó de mí. Qué coño, nada se adueñó de mí, ya estaba hasta los cojones de todo.
Mañana por la mañana, con todo mi morro, pienso comentarle la situación a quien esté de revisor dentro del tren. Que vean bien el impreso detrás del bono, el que indica la hora y fecha por las que pasó por la máquina. Si no me devuelven mi viaje perdido a lo mejor me tengo que pasar al bus. ¡Ya está bien! Me da igual que sean unos míseros 1,20 € por viaje, son unos míseros 1,20 € que me gasto dos veces al día sólo en viajecitos, y eso es una pasta.
Por otra parte, motivo de alegría: He sacado un 9 en el último examen que hice. Prácticamente no estudíe. ¿De qué me sirve tener cabeza si luego soy un vago de mierda?
Llegué a la estación. Paso el bono por la máquina esa que tiene puertas automáticas. Las puertas se abren. El tren... Arranca y se va. Mis ojos se abrieron más que las puertas. Las puertas en respuesta se cerraron. Un viaje de tren tirado por la borda.
Me acerqué a la ventanilla. Le comento un tanto tenso al hombre que ahí trabaja que he pasado el bono por la máquina pero que justo el tren se ha ido, esperando que me diese un viaje para compensar el perdido.
"Haber llegado antes" me contestó borde.
¿Perdón? ¿"Haber llegado antes"? Grité. Grité que se notaba que se pasaba el día con el culo pegado a esa silla, grité que todos los días me tengo que dar veinte minutos de caminata a toda prisa desde el instituto hasta la estación, grité que llevo cogiendo el tren desde hace casi cuatro años para que luego no me hagan ni un maldito favor... Grité que no tenía vergüenza, que era un cabrón y otras lindezas por el estilo. Él ni contestó, se metió en su pequeña oficina, cual rata en su agujero. No sé si por ignorarme o por querer llamar a la policía para que se llevasen al loco. En toda la estación sólo había una chica joven, que se limitó a leer su cuaderno haciendo caso omiso de lo que sucedía a su alrededor. O eso, o estaba acojonada.
No me pude contener. No es propio de mí enfadarme, pero ante esa respuesta tan poco amable y comprensiva algo se adueñó de mí. Qué coño, nada se adueñó de mí, ya estaba hasta los cojones de todo.
Mañana por la mañana, con todo mi morro, pienso comentarle la situación a quien esté de revisor dentro del tren. Que vean bien el impreso detrás del bono, el que indica la hora y fecha por las que pasó por la máquina. Si no me devuelven mi viaje perdido a lo mejor me tengo que pasar al bus. ¡Ya está bien! Me da igual que sean unos míseros 1,20 € por viaje, son unos míseros 1,20 € que me gasto dos veces al día sólo en viajecitos, y eso es una pasta.
Por otra parte, motivo de alegría: He sacado un 9 en el último examen que hice. Prácticamente no estudíe. ¿De qué me sirve tener cabeza si luego soy un vago de mierda?

5 Comments:
¡¡Joder!!
¡¡Pobre hombre!!
Porque ajostiernos cabreado... bueno, bueno... ¡¡pa echar a correr!! ¡¡¡¡y a toda leche!!!!!
;P;P;P;P
Esa últiam pregunta que te haces... ¡¡hummmmm!! Y no digo más...
Besos.
muchos.
NO te quejes, yo fui una vez a madrid, pagué mi euro y pico por el billete de metro y como no sabía que luego lo necesitaba para salir de alli lo tiré. Y sabes qué pasó? que luego no me creyó el guardia y tuve que pagar una multa de 9 euros.. y eso habiendo pagado mi metro!! Puse una reclamacion a RENFE pero me mandaron a la mierda.. en fin.
y ha colado??
es decir, el revisor hoy te ha dejado pasar??
El revisor del tren solo se encarga de tachar con un boli los números del bono, el mío es de los de 10 viajes y todavía me quedaban. Lo único que me jode es que el viaje me lo comió la puerta automática. De todas formas hoy se lo expliqué al que había en el tren y me dio el viaje perdido, no como el hijo puta de la ventanilla que espero no cruzármelo por ahí.
Para eso están las hojas de reclamaciones.
Mano de santo.
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