Ver ano

Acabó el curso. El final hubiese sido distinto si no hubiese cometido el error de siempre, el verme incapaz de hacer las cosas (cuando soy más que capaz) y hacer el vago, así que en Septiembre tendré que volver a aparecer por allí.

No todo ha sido tiempo perdido. Hubo dos asignaturas que sí me empeñé en aprobar, a pesar de no haber pisado la clase en los últimos meses. Y me vine con dos nueves a casa. Mis compañeros flipan, los profesores flipan. Y yo también. Lo estudié en una mañana. Así que el año que viene, son dos asignaturas menos de las que me tengo que preocupar. Y eso ya son unas cuantas horas menos de clase. Sé que podré hacer todo lo demás igual de bien, o mejor, si no flaqueo, porque ante todo tengo mucho potencial.

Nadie ha aprobado. Sospecho que muchas no querrán ni volver el año que viene. Mi amiga, con la que he estado todo el curso, ya ha decidido apuntarse a otro ciclo de FP distinto. Así que, en parte, vuelvo a clase "solo". Siempre he estado sentado con ella, a su lado, riéndonos y alegrando la clase con nuestras gilipolleces, cosa que nos dicen todos. Esa ausencia la voy a notar.

Tendré que alegrar la clase yo solo entonces. Y de paso, alegrarme un poco a mí.

Ahora mismo estoy en casa malito. Malito con la enfermedad del beso. ¿Por qué? Por dar besos a alguien que la tuvo hace meses. Estoy bastante mejor, pero hace una semana nunca lo había pasado tan mal en la vida.

Me hice un corte de pelo justo en el momento que ya me estaba poniendo chungo. Un corte que nunca había probado, así cortito pero con el flequillo largo. Tipo como el de muchos emos, pero sin peinármelo emo, si no más bien un poco a lo pijo. No he tenido oportunidad de lucirlo aún. Me cago en la leche.

lunes 29 de junio de 2009

A más grandes, más tontos

Una conversación hoy por teléfono me lo ha hecho ver más claro que nunca. Qué raras somos las personas y de qué tonterías nos intentamos autoconvencer. La gente sigue siendo igual tenga la edad que tenga.

Como bien dijo mi buen amigo burgalés, seguimos creyendo en lo que queremos creer y viendo lo que queremos ver. Echamos pestes de las cosas (y personas) que no tenemos, y cuando por fin están a nuestra disposición, somos como niños con un caramelo: Estamos que no meamos.

Hay muchas cosas que podría decir acerca de este tema, y de otros en los que he estado pensando hoy. Pero no tengo muchas ganas de marear más a esa perdiz. Quizá otro día.

¿Mi conclusión? Siempre somos niños. Pero cada vez más grandes (y tontos).

domingo 7 de junio de 2009

 
Bueno para la circulación - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger